Chotéame (no me hagas caso) y seguiré ahí

•Septiembre 3, 2009 • Dejar un comentario

A las personas que leyeron mi post anterior, ese que decía Love at first sight, a mi favor tendría que decir que fue escrito en un momento de idiotez incontenida, admito que me estoy sintiendo igual como dice el título de esa película chilena “el rey de los huevones”. Pero mis estupideces de fin de semana las contaré en otro post, ya que hoy recorde mi teoría de la indiferencia para conquistar a alguien o al menos para pasar el rato (certificada en el colegio).

¿Cuantas veces te gustó alguien pero nunca te dio bola? a mi me ha pasado ufffff si me pongo a contar y a explicar esta entrada la terminaría mañana al mediodía. Pero bueno lo primero que aprendí es jamás demostrar más interés del que la otra persona demuestra, si tu babeas, te mueres, suspiras, piensas, llamas, mensajeas, y etc de veces por la otra persona se tiende a que la otra persona te tenga en la mano y haga contigo lo que le de la gana. OSEA 1 EL INTERÉS EN EL BOLSILLO.

Quién decide a donde salir? no hagas siempre lo que quiere, en la equidad está el balance, y tampoco tienes que estar los 7 días de la semana disponible, si te dice “quiero salir contigo” tu respuesta debe ser Ohh puxa hoy? ya había hecho planes y lo siento pero no los puede cancelar, (aunque no tengas nada que hacer, es una buena forma de que no se sienta tu centro del universo). 2. NO ESTES DISPONIBLE SIEMPRE.

Si tiene obsesión por los mensajes de texto. responde de los 100 que te mande unos 10, marca las limitaciones y hasta apaga tu celular en ciertos momentos para que no crea que estás sin hacer nada (más si estas en el trabajo). Pero que se acostumbre a responder los tuyos. 3 QUE DEJE EN PAZ AL CELULAR.

Si es la primera salida, no hablen jamás de sus ex’s. tampoco de porque terminaron y mucho menos de las cosas por las que se peleaban y que no se te escape como le decías de cariño (es un asco de verdad). 4.NADA DE EX.

Quisiera ser papá

•Agosto 9, 2009 • Dejar un comentario

Quisiera tener un hijo, quisiera poder comprender que es lo que sienten mis viejos cada vez que no comprenden lo que les estoy diciendo. No creo que sea tan difícil poder entenderme y  es que yo no estoy hablando en chino. Quisiera poder ser papá a mis 24 años, (fácil para algunos debo estar más que loco) me encantaría poder mirarlo a los ojos y saber que me quiere al igual que yo lo quiero, y saber que depende de mi para poder crecer.  Desearía tanto poder tener un hijo y de verdad sacarme la mugre, para algún día verlo grande y saber que mi esfuerzo hizo de él una gran persona.

Tengo una amiga que tomó la decisión de abortar, ella me contó dos semana antes que estaba embarazada, que lo quería tener y que lucharía por ese ser que crecía en su vientre. Luego una semana antes me dijo que no lo podía tener, que el mundo se le acabaría y que no podría estudiar, que no podría terminar sus planes y para rematar todo su novio tampoco quería cargar con otro hijo (él ya tenía dos hijos con un anterior compromiso). Cuando me dio la noticia de que abortaría fue como si me hubieran pateado el corazón. Le dije que ella no tenía derecho a matar a nadie y que ese niño o niña no podía morir de esa forma tan cruel.

Hablamos por más de media hora, o mejor dicho yo hablé tratando de convencerla de que no lo hiciera y de que si me decía el día en que lo haría yo trataría de impedirlo  (aunque fuera su decisión),  le dije que como se iba perder de los nueve meses más espectaculares de su vida, que el bebé la estaba escuchando aunque tuviera tan solo un par de semanas. Le aseguré que no se arrepentiría que ser padre es lo mejor que le puede pasar a alguien.

Creo que era más mi entusiasmo que el de ella, y es que le dije que cuando lo tuviera entre sus brazos y le sonriera, el mundo sería mucho mejor y que sus abuelos se derretirian al verle dar sus primeros pasos y que el papá moriría tratando de que su primera palabra fuera esa: PAPÁ.  Imagínate su cuarto, lleno de barquitos, carritos, aviones, pelotas, cosas de esas tiradas por todos lados, imagina su batería hecha con las ollas, imagínate las paredes pintadas cuando empiece a ir al colegio y trate de escribir su nombre (yo ya estaba con un par de lágrimas en los ojos). 

Quisiera saber si te podrías resistir al mirarlo a los ojos y que te negaras cuando te dijera para ir a jugar al parque, o que le dijeras que  no cuando te pida que te quedes a dormir con él cuando sienta miedo a la oscuridad. Para esos momentos ella estaba diciendo que yo era malo, por hacer que se sintiera tan mal y por hacerla cambiar de opínión.

Luego de cinco minutos callados, le volvieron las dudas, sus padres la botarían de la casa, su novio la dejaría, no tendría apoyo y fue cuando le dije si lo tienes y no lo puedes tener dámelo, estoy seguro que si me hubiera dicho que sí, yo lo hubiera criado, me hubiera matado por ese niño o niña. Me hubiera sacado la m… por darle educación por enseñarle lo poco que sé y por pasar la mayor parte del tiempo con esa criaturita que aunque no hubiera llevado mi sangre se llevaría parte de mi corazón.

Mi amiga respondió con risas, “ya está bien te lo puedo dar” y volvió a reir. Luego pasamos los siguientes minutos decidiendo como se llamaría: si fuera niño, yo quería que su nombre fuera ANDRÉS o en todo caso ADRIÁN y si fuera niña ADRIANA. También decidimos que yo lo llevaría jugar y del mismo modo haríamos antes que nada su baby shower y que tendría demasiados regalos. Y le dije todos los niños tienen un pan bajo el brazo pero el tuyo traerá  la panadería completa.

Luego de esa extensa conversación lo único en lo que pensé fue en ella y en el bebé, sabía que la conversación podía haberla ayudado a aclarar su mente y a ver con mucho más optimismo el regalo que estaba por recibir, recuerdo que hasta le dije – no le quites la oportunidad de vivir, puede llegar a ser presidente, o viajar a la luna pero lo que no va a dejar se ser nunca es parte de ti.

Una semana después al verla nuevamente sus palabras fueron la cachetada más grande que me pudieron haber dado, ya no existía ningún Andrés ni tampoco ninguna Adrianita, su cuarto lleno de barquitos había desaparecido como si se lo hubiera llevado un huracán y el parque en el que jugaba fue cubierto con cemento. Me contó todo lo que pasó para llegar a la maldita idea de abortar y sentí en ese momento rencor y aunque no se lo dije porque en esos momentos ella necesitaba apoyo, lo digo ahora, fue egoista quitarle la vida a alguien que no puede defenderse.

Sé que llegará el día en que tenga los propios y sé que no seré como mis abuelos y tampoco como mis padres, sé que se me caerá la baba que no me haré problemas y hasta me peleare por querer cambiarles el pañal, por hacerlos dormir, por impedir que algo interrumpa su sueño y sobre todo me preocuparé de que no vivan en una burbuja protegidos siempre. Les enseñaré lo bueno y lo malo y hasta un poco de lo feo para que puedan tener un poco más blando el corazón (un poco más blando que el mio). Ahhh y les enseñaré a pedir también perdón y a perdonar.

Me ReCuErDaS a UnA CaNcióN dE PÁeZ

•Julio 18, 2009 • Dejar un comentario

En las primeras tonadas imagino tu sonrisa,
dibujada como una brisa suave en plena mañana de invierno
Tus ojos transformando el panorama y volviendo todo a tu alrededor
en un color gris mientras imaginas la llegada de aquel que cambiará tu vida.

El compás de una guitarra me hace imaginar tu cabello,
el piano a tu sonrisa diluyendose entre el suspiro y el latir de un corazón.
Tienes la vitalidad que le falta para ver el sol ponerse en el horizonte,
y te falta la decisión para quitarte la venda de los ojos y darte cuenta que pasa dentro de ti.

La voz de Páez acoge con dulzura el recuerdo de no haberte visto nunca tan enamorada,
se dibuja en mi mente sólo la felicidad que algún día contaste tener,
y se borran con facilidad al ver esa lágrima caer por tu mejilla.

Algún día volverás, volverás a decir que lograste ver al hombre,
ese hombre que se escondía detrás de la infelicidad de sus recuerdos,
y empezarás una historia de sinceridad y amor que no se desgastan con facilidad.

Tu pronuncias su nombre envolviendolo entre rosas,
olvidas que el tiempo corre y mirando como muere tu teléfono,
muere mientras esperas su llamada, mientras tu cuelgas las esperanzas 
y duermes aferrada a su recuerdo. 

Él en cambio duerme aferrado a la idea del universo en singular,
de las piezas de ajedrez  y de la insignificancia de la soledad,
y vive apretando ahogando en la respiración agitada que lo condena
a soñar en blanco y negro.

Un día apoyarás tu firmeza en el hombro del señor que perdió el miedo a quererte,
así como él te confiará su más grande secreto, y al fin comprenderás,
entenderás, que él no podría amarte de la misma forma frenética y alocada,
ya que a él no le enseñaron a querer.