La NocHe

12:00 am.
¿Qué estoy haciendo por el Centro de Lima?- era lo que se me pasaba por la mente, la verdad la estaba pasando bien, pero era si mal no recuerdo, era la primera vez que estaba por esos lugares a tan elevadas horas de la noche. No pensaba salir pero un mensaje de texto me llego derrepente, decía hoy saldré a la disco, a lo que yo respondí a cual?- yo rogaba que su respuesta fuera “a la de siempre”, pero en cambio el celular recibió uno que decía “vamos a ir al centro, todos van a bajar”.  Todos????? quienes son todos?? si yo solo conocía a algunos, pero bueno tuve 5 minutos para decidirme y volver para poder ir con ellos.

Después de tirar la moneda 145 mil 534 veces y decirme que saliera, me dije a mi mismo nooooo puedo renegar de los designios de la suerte, así que a cambiarme, un baño caliente, un par de minutos para decidir que ponerme y luego salí porque el celular volvió a sonar ya que estaban cerca a mi casa, la espera fue poca ya que los dos amigos no se hicieron esperar. Emprendimos el viaje al centro y cada cuadra que avanzaba se  iban dibujando las luces de colores que alumbraban el andar de los noctámbulos.

En un primero momento pensé, no hay nada de que preocuparse, vas a estar con más gente y nada va a pasar.  Estabamos a unas cuadras de bajar, exactamente cruzando la avenida la colmena, y algo desde fuera del carro llamó la atención de todas las personas, alguién volteó la cabeza y derrepente se dibujaron dos figuras, eran dos hombres que, en medio de la pista, se propinaban golpes, hasta que uno tomó al otro del cuello como queriendo aplicarle alguna llave de lucha libre, y el otro en una maniobra acrobática tiró la correa de su pantalón y empezó a darle sin tener ningún reparo, y luego de un ir y venir de golpes y correazos el menos favorecido resultó siendo el hombrecillo que no tenía arma, ya que un golpe certero lo hizo descender y caer perdiendo el conocimiento (creo yo, ya que no se movia).

Bajando del auto los pensamientos de todo lo malo que podría pasar esa noche me vinieron de improviso y dije en voz baja, “creo que mejor me devuelvo para mi casa”, pero al bajar todo andaba tan tranquilo que regreso la tranquilidad al cuerpo. Cruzamos la pista y comenzamos a bajar para darle el encuentro a pata más, que se encontraba en la Plaza San Martín.

Mientras bajabamos la noche nos presentaba a cada uno de sus honorables visitantes, borrachos, entes desconocidos, mujeres algo mayorcitas promocionando sus carnes venidas a menos, unos cuantos locos y loc@s y vigilantes haciendo sus rondas, luego de algunas llamadas que hizo mi amigo para ver donde estaban “los otros”, y unos cuantos ires y venires como haciendo hora, el grupo empezaba a crecer, de tres terminamos siendo ocho, pero antes de completar el número par, decidimos entrar a un antro.

El lugar andaba medio muerto pero era bueno para hacer hora, el tiempo no pasaba tan a prisa y una llamada volvió a alertarnos para salir en busca de los que faltaban (que a decir verdad ni idea de quienes eran), pero bueno al salir a la calle nos habiamos vuelto algo así como un corso, lleno de risas, uno que otro grito y conversaciones en clave, hasta que una señora  gritó:  ANORMAL!!!! y la respuesta no se hizo esperar, “Anormalll será usted, yo tengo sexo tres veces por semana y en cambio usted, será por eso que está así, aguantada”, luego de esa sentencia, la mujer no tuvo más que guardarse la boca en el bolsillo y todo el mundo se deshizo en risas.

Luego algo parecido pasó pero creo ese episodio fue un poco más fuerte, así que mejor pasemos a otra cosa. El grupo completo entró en la disco, para eso la hora exacta, si mal no recuerdo era las 1:00 y algo aproximadamente, sorteamos a los vigilantes, y al mar de gente que nos impedía llegar hasta el segundo piso de la disco. Pensé ver cosas mucho más raras al entrar, pero no hubo incidente alguno que me hiciera arrepentir de haber entrado. De lo que sí me puedo arrepentir es de haber tomado uno que otro vasito de cerveza, ya que creo que en mi caso en vez de alegrarme y hacer que me olvide de todo, creo que me hace ver las cosas un poco más sombrías y ver como los demás se divierten enparejados, por lo que mandé al diable a la cerveza, tomé asiento unos cuantos minutos hasta que el mundo dejara de dar vueltas tan rápido para proseguir bailando con todos y con nadie.

Luego de bailar y de quedar medio muerto de cansancio decidimos salir de ahí a las 5:30 de la mañana, en mi casa estuve a las 6 y algo para destrozarle el celular a mi hermano para que me abriera la puerta.

Ahora la única canción que creo que le podría hacer a este post es la que sigue.

Y no sé porque terminé escuchando esta otra:

Anuncios

~ por renatto24 en julio 1, 2009.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: